Descubrir el mundo en bici

Viajar con bici aúna una serie de elementos únicos que hacen de ello una experiencia dificil de igualar:

  • Libertad total de movimiento. Yo decido cuando, donde y por cuanto tiempo quiero trazar mi recorrido. No soy “esclavo” de horarios de trenes, autocares o cualquier otro método de transporte que me obligue a estar en un lugar y hora concretos. Si nos gusta la acampada todavía añadimos un punto de flexibilidad pues me paro allí donde el cuerpo me pide y al día siguiente no tengo otra limitación más que desmontar mi “casa improvisada” y seguir haciendo quilómeros.
  • En general, teniendo en cuenta las limitaciones de una bici cargada de alforjas claro está, te permite seguir rutas menos frecuentadas y remotas que evitando quilometros de asfalto que suelen tener un atractivo paisajistico bastante limitado. En Islandia nos permitió adentrarnos a sitios tan espectaculares como Landmannalaugar sin importar que tuviésemos que cruzar ríos, barrizales y terrenos arenosos.
  • Te permite explotar como pocos medios de transporte la premisa (y me parece de lo más acertada) de que lo verdaderamente auténtico y único de un viaje no es tanto el fin (véase el lugar, la ciudad, el museo… que vamos a visitar) si no el propio camino y con este los lugares inesperados, sus gentes y las pequeñas anécdotas que uno se encuentra pasito a pasito.
  • Suena un poco a topicazo cuando uno se pone a leer sobre cicloturismo, pero seguramente uno de los elementos más extraordinarios de viajar en bici es su equilibrio entre un ritmo lo suficiente rápido como para desplazarte entre los puntos de interés de una región pero también lo bastante pausado como para darte cuenta y disfrutar de los pequeños detalles que suceden  alrededor de ti. Pedalear mientras aves como el “zarapito trenador” te revoletea (en realidad parece ser que protege a sus crías) a tu alrededor o la adrenalina del descenso de una serpentina de 800m de desnivel son momentos impagables.
  • Quizás uno de los puntos más obvios sea el hecho de hacer todos esos km sin necesidad de ningún otro tipo de combustible más allá del que requiera tu propio cuerpo. Pero no sólo eso, si no la satisfacción personal de realizar esas etapas con tu propio sudor y lo que esto supone sobre tu estado de forma.
  • El tema económico no deja de ser importante. No creo que nadie que se aventure a viajar en bici lo haga por el simple hecho de reducir costes pero es evidente que recorrer todos esos kilómetros con el uso de una bici que a la vez nos permite transportar nuestra propia comida y utensilios de cocina así como lo necesario para pasar algunos noches de acampada, reduce considerablemente los gastos del viaje.