Turquía – Parte 2 – Adentrándose en la perla Egea, Esmirna.

Una última noche de “camping salvaje” antes de pasar unos maravillosos días descubriendo la perla del Egeo, Esmirna.

La víspera no prometia una noche tan placentera como lo acabó siendo. Nos encontrábamos ya en los suburbios de Esmirna (Izmir) llegando por el norte, a pocos kilómetros Menemen, ciudad que da nombre también a uno de los platos habituales de la “cuisine” turca y que recuerda a la “escalivada” con el añadido de unos huevos. Precisamente en dicha ciudad lo probamos por primer vez y nos lo presenta y sirve un kurdo con muchas ganas de hablar y obviamente molesto con la situación de su “pueblo”. El bullicio en la carretera principal era el propio de una arteria anexa a una urbe de 4 millones de habitantes. Viendo que el sol empezaba ya a caer decidimos alejarnos de esta para buscar nuestro lugar de acampada. Los campos de algodón llamaban nuestra atención por la falta de costumbre y ser los primeros que avistábamos.

Campos de algodón cerca de Esmirna
Campos de algodón cerca de Esmirna

En seguida conseguimos dejar atrás el desagradable ruido de los coches rodando a toda velocidad y nos rodeamos de la inmensidad de los campos de cultivo. Aunque todo era bastante inhóspito los terrenos no se presentaban precisamente favorables para plantar la tienda y muchos de ellos estaban zanjados. Esto tiene como efecto una pequeña anécdota; algunos kilómetros después de buscar el lugar propicio sin suerte topamos con un restaurante enorme donde gran parte de la superficie no está edificada aunque también forma parte del espacio de los clientes. En Turquia hemos encontrado varios restaurantes enormes de este tipo en zonas remotas. A juzgar por lo visto, los espacios al aire libre juegan un rol muy importante para la sociedad turca. Algo podíamos sospechar ya de nuestro tiempo en Alemania. Son los reyes de las barbacoas en los parques. si pues, decidimos probar suerte y preguntar a ver si nos ceden un pa de metros cuadrados para nuestra tienda. Se dan ciertas dificultades de comprensión así que el dueño decide llamar a su hija y ponérmela al teléfono para que haga de intérprete. La historia se resume en que no nos pueden dejar dormir dentro del recinto por temas totalmente comprensibles pero la experiencia nos ha ido enseñando que, para un turco, darte puerta y dejarte a tu suerte no es en ningún caso la primera de las opciones. Creo que no exagero si digo que me paso 30 minutos hablando con padre e hija (con toda la escena de teléfono para un lado y para el otro) para buscar algún tipo de solución. Insistimos en que no tenemos ningún problema en seguir buscando y al final incluso me cuesta no perder la paciencia pues cada minuto de más allí, mes uno menos de sol que nos queda para “desplegar el campamento”. Sin dejar de ver la cara de frustración en la cara de nuestro recién conocido seguimos algunos metros de ruta y topamos con un lugar parecido… pero 10 veces mayor. Un lago con barquitas, lugar para paintball, un atelier de cerámica donde un viejecillo nos enseña con orgullo sus obras de arte. Manon tiene que darse un buen paseo para llegar hasta el restaurante donde el propietario nos da luz verde para plantar la tienda en la zona de aparcamiento de la entrada. Viva! Nos tomamos la libertad de adentrarnos en una zona de bosque para estar algo más cobijados y alejados de la carretera y sus ruidos. La noche acaba siendo más que placentera.

Esmirna y su magnífica infraestructura a lo largo del paseo marítimo.
Esmirna y su magnífica infraestructura a lo largo del paseo marítimo.

Ya con todo listo y encima de la bici, incluida la sandalia derecha que “misteriosamente” ha desaparecido durante la noche y recupero del propietario del recinto, quien me explica que su perro apareció con ella en la boca, nos dirigimos decididos a adentrarnos, ahora si, en Esmirna. Aviso para navegantes: los últimos kilómetros se pueden realizar por una ruta que avanza paralela a la vía del tren y nos permiten evitar la autovía. Llegar hasta la costa nos cuesta lo nuestro. La ciudad está extraordinariamente dormida, creemos debido a la famosa celebración y, para muchos también vacaciones, que ya comentamos en la anterior entrada de Turquía. Decidimos pararnos a tomar un chai turco acompañado de un “Simit”el famoso rosco de pan con semillas de sésamo y lo hacemos en un curioso lugar en el puerto donde la gente en general traen su propia comida y encargan básicamente la bebida. La temperatura es extraordinaria y el ambiente distendido y amigable. Algunos curiosos merodean alrededor de nuestras bicis preguntándose de donde diablos ha salido tal bulto.

Buenas risas en nuestra primera tarde con Mirkan, formidable encuentro via
Buenas risas en nuestra primera tarde con Mirkan, formidable encuentro via “Warmshowers” en Esmirna.

Después de esta pausa y ya a sabiendas de que nos espera nuestro amigo de Warmshowers que contactamos el día anterior, nos dedicamos  ir recorriendo toda la bahía de Esmirna con cierta calma pues debemos llegar a la otra parte donde se encuentra el centro histórico. El recorrido es realmente una delicia. Diría incluso algo obligado a hacer para cualquiera en la ciudad y con tiempo. Alrededor de un 70% del recorrido tiene carril bici y quedamos gratamente sorprendidos de agradablemente urbanizados que han dejado los tramos junto al mar. Gran parte de ellos se han hecho pensando en las personas y los coches quedan siempre desplazados unos cuantos metros al interior. Casi si darnos cuenta, anonadados por el tamaño de la ciudad y los varios barcos que circulan de una punta a otra de la ciudad, nos plantamos en el parque de la cultura de Esmirna donde nos encontramos con Mirkan, quien nos hospedará durante las siguientes 4 noches con impagable generosidad. Pasamos una tarde muy simpática acompañados de té y alguna que otra cerveza con conversaciones que van de lo banal a lo bastante personal y acabamos añadiendo a la mesa a Daniel, un curioso cicloaventurero de origen turco pero que reside en Macedonia y que estaba acabando su periplo de 3 años a la aventura compaginando ruta y trabajo.

La inconfundible torre del reloj de Esmirna (İzmir Saat Kulesi)
La inconfundible torre del reloj de Esmirna (İzmir Saat Kulesi)

Esmirna da seguramente para escribir una entrada sobre ella sola, pero de estas podéis encontrar seguro ya varias que hablan de todos los lugares y secretos que visitar desde la perspectiva del turista. Nosotros nos limitaremos a decir que nos parece una ciudad encantadora, acogedora, viva, auténtica, moderna (sobretodo con respecto a otros lugares de Turquia que hemos podido constatar), habitable… en definitiva, una ciudad donde perderse y que seguramente se disfruta más todavía como local que como turista. Nosotros somos más de recorrernos la urbe cogiendo un par de puntos de referencia pero dejándonos luego llevar un poco por el instinto y más allá de lugares emblemáticos como la torre del reloj, el histórico ascensor o el paseo marítimo, si algo nos llamó la atención fue el antiguo bazar de la ciudad. Nuestras referencias eran Istanbul un par de años atrás y el bazar que uno puede encontrar en Sarajevo. En cualquier caso ambos distan bastante de lo que uno puede encontrar (o mejor dicho, sentir) aquí. En este caso se trata de un laberinto extraordinario donde se mezclan todo tipo de artilugios y alimentos diversos para la vida cotidiana real. Nuestro recuerdo de Istanbul es el de una tienda de souvenirs gigante donde el abordaje de los vendedores acaba resultando insoportable. Aquí todo transcurre con más normalidad y tu preocupación acaba siendo que fruto seco comprar entre tanta variedad. Hemos de reconocer que nos dejamos caer 2 de los 3 días que estuvimos en la ciudad y recomendamos muy encarecidamente a todo curioso.

Arte (o sadismo) en el gran bazar de Esmirna (Kemeralti)
Arte (o sadismo) en el gran bazar de Esmirna (Kemeralti)

El tercer día los pasamos acompañado de Selin, la pareja de Mirkan, que justo había llegado la noche anterior de sus vacaciones en su ciudad de origen cerca de Fethiye. A pesar de no sentirse todo lo cómoda que quisiera con el inglés llegamos a entendernos francamente bien y tomó el tiempo de mostrarnos otra perspectiva de la ciudad, cogiendo uno de los barcos (públicos) que nos llevaría a la otra orilla de la ciudad (por donde habíamos pasado un par de días antes en bici). El día no puede cerrarse de mejor manera que con un “Balik Ekmek” que no deja a de ser un bocadillo de pescado, en este caso de boquerones. Selin es una chica de una fuerza descomunal. Desde bien pequeñita le diagnosticaron alopecia y en lugar de sumirse en la tristeza y la depresión, como nos comenta le sucede a la gran mayoría de afectadas, ha decidido hacer de esta particularidad un elemento fundamental en su vida por la que luchar. Tiene como objetivo ser pionera en Turquía y crear una asociación que permita crear consciencia social, ayudar a quien no lo lleva demasiado bien y normalizar algo que, por extraordinario que sea, no deja de ser una afección física que no va más allá de lo estético (el sistema inmunitario se ve algo afectado también, eso si).

Selin y Manon preparando deliciosas pastas rellenas (Poağça)
Selin y Manon preparando deliciosas pastas rellenas (Poağça)

Por si no fuera poco, el día concluye con una tortilla de patatas y un pastel que se curran entre Manon y Selin y que decoramos a la 1 de la madrugada, cuando Mirkan esta de vuelta de su concierto, para celebrar que Pablo cumple añitos. Qué más se puede pedir justo antes de despedirse de tan mágica ciudad?

Esmirna es tan agradable durante el dia como de noche.
Esmirna es tan agradable de dia como de noche.

+ Veloframes

Turquía – Costa del Egeo

3 comentarios en “Turquía – Parte 2 – Adentrándose en la perla Egea, Esmirna.

  1. Hello les jeunes!
    On se rapproche du coup :-))
    Ca fait plaisir, votre periple a l’ air super!
    De notre cote on vient d’ entrer en Oubekistan apres 1mois et demi au Kirghiztan et Tajikistan. On a pense a vous en croisant les cyclistes courageux sur la route du Pamir. On a vraiment adore ces pays, c’ est notre coup de coeur pour le moment! Et vous vous partez ou apres la Turquie? Bisous
    Cedric et Sophie

    1. Salut Sophie et Cedric ! Merci pour les petites news:) La Turquie etait vraiment exceptionelle! Les paysages incroyables, la gastronomie excellente et les turcs trop sympa et acceuilant. On a vraiment adore. Aujourd’hui on vient de recevoir notre Visa pour l’IranIra. On devrait passer la frontiere dns quelques jours. Et vous? On a vu quelques photos de la route du Pamr et vraiment trop envie d’y etre deja.. Trop dur d’attendre le printemps ! Bious

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